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The Hall of Fame – Pamplona, Hamburgesas y más en San Juan

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Las hamburguesas están de moda desde hace unos años en las grandes ciudades y parece que poco a poco, la moda está cuajando también en Pamplona y alrededores.

Entre los nuevos locales que se han abierto recientemente y que tratan estos manjares de comida a nivel de calle, me ha llamado la atención uno que se llama Hall of Fame, está en la calle Monasterio de Iranzu, en el bario de San Juán de Pamplona y se anuncia como restaurante de comida americana casera.

La han montado unos chavales a los que se nota mucha ilusión, derrochan simpatía y tal vez, escasean un poquito de conocimiento, aunque van pillando rápido; tal vez, para ser un auténtico restaurante de comida americana, se echan en falta algunos platos típicos de los dinner americanos como los mac&cheese, corndogs, el pollo frito con gofres y sirope, los grilled cheese sandwich (esos sandwiches chorreantes de queso fundido a la plancha), los rollos de canela, La archiconocida, no por siempre por motivos gastronómicos, tarta de manzana o la siempre dietética merienda casera del sandwich de mantequilla de cacahuete con mermelada entre otros, pero no se puede tener todo en esta vida.

Por cierto, ha sido pensar en él y apetecerme un rollo de canela, menuda desgracia la mía porque son puñeteros de conseguir aquí en Pamplona, hasta donde llega mi conocimiento, creo que sólo los dan en Le Carrousel, un bar-cafeteria nuevo que han abierto en el ensanche.

La decoración del HOF es básica, más cerca de parecerse al de una bajera de quinceañeros que la de una hamburguesería,  pero desde luego vale la mucho la pena lo que ofrece en el plato y además aportan mucha frescura (aparte de buenos precios) al panorama de comida rápida de Pamplona. Lo opino yo y toda la clientela mayoritariamente juvenil que llena todas las mesas del el Hall of Fame cada vez que quiero ir a cenar allí.

De hecho, se llena tanto, que han acabado haciendo dos turnos de cena (único horario en el que abren), ya que no dan abasto para acomodar a todo el mundo que quiere comerles las haburguesas. Si se quiere cenar el fin de semana en el primer turno, se ha convertido en casi obligatorio reservar o estar dispuesto a llevarse la comida y comerla en el coche (se puede pedir la comida para llevar). Se puede reservar por teléfono o whatapp en el 628 616 785 o 651 853 866 , ¡vivan las nuevas tecnologías!

Os pongo la foto de la Hamburguesa “Special Hall of Fame Burger”, no os engañeis por la foto donde parece pequeña, esta hamburguesa tiene tamaño y calorías como para calentar a temperatura caribeña tres casas (o unaymedia si es muy muy grande); doble hamburguesa rellena de queso con más queso por encima, con sus salsas y patatas por 6,95€ (la más cara de su carta de hamburguesas).

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Tienen precios anticrisis que te hacen dudar si pueden sacar algún beneficio con la cena que te estás comiendo (o de cuánto beneficio pueden sacar el resto de locales que cobran bastante más) y servicio que te hace sentir como si te conocieran desde hace años, algo que yo agradezco mucho en esta ciudad.

Hamburguesas caseras, jugosas y bien cocinadas, acompañadas de sus patatas y con panes a elegir; surtido de perritos calientes con todo tipo de acompañamientos y cada plato con algo que se pueda mojar en salsa, se ofrece con dos salsas a elegir de entre todo su surtido, además de ensaladas y demás platos de picoteo que junto con su brownie y tarta de queso casera, te aseguran una vuelta a casa sin hambre.

Todo eso bañado en cañas a precio de juevintxo o refrescos que te rellenan gratis hasta que te salga por las orejas. ¿Qué más se puede pedir?, camareras con camisetas ceñidas, amplio escote y minifalda, rodando sobre patines, pero es otra historia, además de machista.

En fin, por resumir, tienen sus cosillas que mejorar, pero si os gustan las hamburguesas o perritos calientes, debéis de hacerle una visita al Hall of fame, seguro que acabáis volviendo más veces; desde luego que a mi, me tienen enamorado.

Os dejo aquí un post muy interesante que he encontrado surfeando por la red, en que le hacen una entrevista en profundidad a sus dueños.

Os dejo aquí el Facebook de Hall Of fame, donde tienen puesta la carta y teléfonos de contacto.

The New Harp hace semanintxo, de lunes a viernes vino + pintxo

New HarpYo cada día me maravillo más, parezce como si estuviera embarazado; hay días en los que la hostelería saca los demonios que llevo dentro, logrando que escupa fuego por las orejas y otros en los que me candaría a la barra y le pediría matrimonio al camarero (si es fémina, mejor, va más con mi estilo de vida).

Puntualizo, esta montaña rusa emocional no me sucede con un mismo local en diferentes ocasiones, cada local me provoca una emoción diferente; de hecho, con algunos me ocurre que los rocíaria con keroseno y me echaría un cigarrito en su interior para luego salir corriendo y frenar a cualquier peatón que tuviese la tentación de llamar a los bomberos; de esta manera creo que evitaría que me provocase nada en un futuro cercano, lejano o eterno.

En fin, hoy tocaba juevintxo y como soy persona a la que le gusta vivir peligrosamente, me he negado a ir a todos esos bares atestados de gente ávida de vino malo y pintxo raquítico por 2€ (alguna excepción hay también, que me contó un amigo, que le había dicho el primo de la novia de su hermano).

Vaya, que huí de las famosas Estafeta, Plaza del Castillo, Comedias y San Nicolas Juevintxeras para ir a una calle un poco más alternativa, con ambiente más tranquilo y mejores ofertas a lo largo de toda la semana. Me fuí a San Gregorio.

San Gregorio es sede de locales tan vendejarabes (aunque dicen que dan razonablemente bien de comer) como el Ñam, a los que espero que los inspectores de consumo le pasen a felicitar el año en breve y otros tan míticos como el Museo, el Ona, Kaixo, Arizona o el más reciente, el The New Harp.

Muchos de los bares de San Gregorio tienen un ambientillo razonable gracias a gente tan aventurera como yo y manejan precios bastante ajustados que publican en la puerta, con lo que se puede elegir a cuál se entra en función de la belleza de su clientela, de sus camareros, el barullo que se vea o incluso en el precio de lo que ofrecen, aunque ya sé que nadie se fija en estas cosas en Pamplona porque nos gusta agarrárnosla con pinzas y sólo buscamos la excelencia en la calidad y el trato .

El The New Harp es un bar que abrió hace unos años como cervecería irlandesa y después de algún cambio de dueño, se ha convertido en un bar de barrio más, algo de agradecer por mi parte a tenor de lo contento que he salido hoy de ahí. De tamaño compacto, tiene una o dos mesas justo a la entrada, unas pocas más paralelas a la barra y otras 4 al fondo.

Yo he ido a por mi cerveza y pintxo, después atraer mi atención el cartel de la puerta, que lucía como si se tratase de una brasileña bailando samba haciendo topless con un bañador minúsculo y ceñido, pero después de tomar una pinta, una caña, un pintxo recién hecho, una porción de txapapizza y más no, porque no me daba tiempo, he salido con el firme propósito de volver a por más, porque he visto salir de la cocina unos giganteeeeeeescas txapapizzas y alguna que otra hamburguesa que quiero probar, buena pinta y precios bastante razonables. Se veía mucho cliente habitual en el local, lo que siempre suele ser buena señal.

He salido tan contento que voy a poner hasta una segunda foto de la caña, con un vino Rueda que ha aparecido por ahí y una puntita de txapapizza (la versión completa la sirven en grúa). Precio total de la foto 1+1+2=4€ de lunes a viernes.

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Lo triste de todo esto y que me plantea muchas preguntas del panorama hostelero local (algún día que quiera quedarme sin amigos las plasmaré en un post), es por qué se le da tantísimo bombo a nivel publicitario y de publicaciones gastronómicas al juevintxo-tapavinos-pintxopote (del que por cierto, se quejan bastante los hosteleros participantes diciendo que no ganan ni pa pipas), mientras que ni se mencionan todas estas otras iniciativas más ambiciosas en oferta, duración e interés por parte de sus promotores. Intuyo que no tendrán tantos contactos en las altas gastroesferas ni estará metiendo el hocico la asociación de hostelería para movilizar a todos sus correos.

En fin, es lo que hay, unos cardan la lana y otros se llevan la pana.

Restaurante italiano Vecchia Roma, y ocurrió el milagro

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Hace tiempo que no iba al Vecchia Roma, siempre ha sido ese restaurante italiano de al lado de otros con más tirón y menú de fin de semana cuando éste no lo tenía; llamémosle el patito feo de los italianos de Pamplona y hasta de los restaurantes que le rodean, el Don Pelayo, Debocca y Sibaris.

Es uno de los que más lejos del centro se encuentra (donde los edificios inteligentes) y el que tiene la decoración menos vistosa, incluso diría que hasta demasiado austera, especialmente si lo comparamos con las nuevas franquicias que han abierto en Pamplona, donde casi parece que han vaciado media Sicilia de trastos para meterlos dentro de los locales; No creo que les haya venido nada bien estas nuevas franquicias de restaurantes italianos, verdaderos Goliaths, unos adonis ante los cuales tiene que competir el Vechia Roma, este pequeño David a.k.a “el no guapo”.

Parece ser que el día era propicio porque llovía a cántaros, queríamos cenar y necesitábamos algún local con espacio suficiente como para atar una renacuaja a la silla durante la cena pero con una pista de despegue lo suficiéntemente larga como para que corretease después del postre, así que nos pasamos por el Vechia Roma, rememorando viejos tiempos y aprovechando un cupón que sacó Groupón en su día y por supuesto, yo compré.

Soy muy escéptico cuando utilizo cupones por primera vez en los locales, ya que hay algún que otro hostelero que aún no está metido en estas nuevas corrientes y a pesar de ser ellos los que realizan la oferta, luego no la aprovechan para lucirse sino que tienen tendencia a jugar al escaqueo, reduciendo raciones, dando a elegir menos opciones de las habituales o simplemente haciendo interpretaciones bastante dudosas de las condiciones de oferta que redactan de forma ambigua deliberádamente. Pues bien, el escepticismo en el Vechia Roma me lo quitaron a base de sopapos de buen hacer y humildad.

Llevábamos cupones para 4 e ibamos 5 mas una niña, así que preguntamos al camarero qué más podíamos pedir para no quedarnos con hambre. Primera sorpresa de la noche, nos responde que con los que incluyen los cupones cree que ya es suficiente. Siempre me fío de este tipo de recomendaciones cuando me las hace un camarero, especialemente cuando va a favor de la moderación en la cuenta que acabaré pagando, pero no me esperaba este tipo de respuesta tan clara y directa después de ver que llevaba los cupones de descuento, no se, tal vez el mundo sí esté cambiando y el meteorito ese famoso impacte con la tierra antes de fin de año.

Estábamos pensando si pedir cervezas o lambrusco (la niña le dimos agua sin discusión posible, por alguna razón, a los padres no les parecía bien darle alcohol a menores de 6 años) y ahí nos soltó la otra bomba, al oirnos el camarero de refilón negociando las bebidas, se nos acerca y nos indica que si queremos, aparte de pedir las cervezas a cuenta del cupón, podemos pedir el Lambrusco a precio reducido, por haber ido con cupón descuento. Eso, ya fué amor a primer vista con el camarero, casi salto de mi silla, atravieso la mesa de rodillas y le doy un abrazo.

Pero ahí no acabó todo, después de una comida más que suficiente (tal y como recomendó el camarero), con patés con un pan con semillas buenísimo, ensaladas templadas sabrosas y pizzas de buen tamaño y sabor, llegó la hora del postre, que no venía incluido en el cupón. Va el camarero y nos indica que dado que los cupones no incluían postre, los estaban dejando a precio especial, ¡¡prácticamente a mitad de precio!!. En ese momento decidí encadenarme a la pata de la mesa y atrincherarme, había encontrado mi hogar, me sentía querido, la fortuna me sonreía, el sol volvió a salir, los planetas se volvieron a alinear, de repente pararon las guerras en el mundo y volvió a crecer la hierba por dondé pasó Atila.

No me había pasado nunca ésto, chapó Vecchia Roma, me habéis hecho recobrar la fé en la hostelería y en cómo sois capaces de darlo todo por contentar a vuestros clientes. La emoción me duró hasta que fuí a pagar 2€ por una caña en lo viejo.

En resumen, escasos en nuestra ciudad, hay locales que no se conforman con hacer las cosas bien y cumplir con lo que esperas de ellos, sino que superan espectativas y apuestan por sacrificar una parte de su margen de beneficios para atraer la clientela y capear los malos momentos. En este caso creo que se pasaron de esfuerzo, algo de lo que me alegro y les agradezco escribiendo este post de amor.

Os dejo aquí su web donde pone su localización y más cosas, por si vosotros también queréis ir a recibir cariño del bueno.

También os dejo unas valoraciones que publicaron en Redcomiendo, de Diario de Navarra y las de Google.

Beer Station está que lo tira

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Mientras una parte de la hostelería se limita a quejarse de la crisis y criticar cualquiera que sea la iniciativa que tenga la gente e implique que pierdan ese sistema de “más de lo mismo” que tanto les gusta, hay otra parte que se aprieta el cinturón como el resto de los mortales y saca propuestas de lo más interesantes.

Esta vez, el premio  “jaus zru de güindou” se lo lleva el Beer Station, que con propuesta de “o salgo de ésta o me arruino en el intento” ha sacado precios rebajados de prácticamente todo lo que es bebida y picoteo. El cartel que tienen en la puerta es de 9 fritos y cubo con 5 cervezas por 7€, algo que ya atrae mi atención. Sumadle este cartel de propuestas anticrisis y ya me tenéis haciendo cola desde el punto de la mañana para pedirles que me adopten.

Como local deciros que está muy bien ambientado y suele estar concurrido. Tiene aspecto de cervecería con apartados en forma de vagones de tren bastante bien trabajados, una barra de cervezas bien surtida y Karaoke algunas noches (o todas, no soy fan del tema), así que ojo con sentaros cerca, que igual os intentan sacar para que desafinéis.

Se encuentra en la zona de San Juan, justo enfrente de los juzgados y la antigua y derruida carcel. Si os fijáis, tenéis oferta para el parking que hay justo enfrente del bar en el cartel de recortes, aunque estoy un poco liado en cómo hay que hacer para conseguirlo.  De todas maneras, durante las tardes-noches del fin de semana hay oferta para dejar el coche. Os dejo las tarifas oficiales del parking aquí.

El enlace a la Web oficial de la franquicia, para que os hagáis una idea general del aspecto que tienen sus locales, lo tenéis aquí. En la Web podréis ver la dirección exacta y un mapa para no perderos.

La Sureña desembarca en Pamplona con cervezas a precio que me da la risa.

Me chivaron unos amigos el otro día con mucho tiento y con la boca pequeña, que había abierto un garito nuevo en Pamplona donde daban cubos de cerveza y diversas raciones para engañar al estómago. Después de ir, comprendí la razón de tanta cautela, era para que no me diera un infarto, ataque de nervios y se me salieran los ojos de las cuencas todo en uno. Cubos de cerveza con 5 botellines a 3€. ¡¡¡A 3€!!!, haciendo un rápido cálculo de la abuela, el botellín de 20cl de mahou sale a 60cent.

Estos precios en Pamplona no sólo son inauditos, son ciencia ficción. De hecho aún me retumban en la cabeza las palabras que algún avispado hostelero publicó en la edición online de Diario de Navarra, donde se quejaba de que los bares con el juevintxo perdían dinero y sólo lo hacían por nosotros, para que no nos aburrieramos en casa y tuviéramos una ciudad con más ambientillo. Os lo dejo aquí, sin desperdicio el comentario #8. Me hubiera gustado saber quién es para comprobar si la boina se la enrosca hacia la izquierda o la derecha.

Que me explique el hostelero avispado cómo algunos por dar un zurito y un pintxo por 2€ un día a la semana pierden, mientras otros abren un local nuevo con todo lo que conlleva, donde dan un botellin con un cubo forrao a hielos y un cucurucho generoso de mini-fuet por 1,60€  ¡¡¡TODOS LOS DÍAS DEL AÑO!!!. Ni que contar que los jueves hacen el más dificil todavía, ya que por 3€ te llevas 12 alitas de pollo o un plato lleno de fingers de pollo o un plato de boquerones o uno de jamón…. Llamadme cuadriculado, pero no lo entiendo.

En fin, al grano, que me puede la ira. Garito nuevo, en la calle Tejería, bocacalle de la Estafeta.

Cubos llenos de hielo con 5 botellines por 3€, por 1€ más un cucurucho de choricillos, fuet, pistachos o aceitunas.

 Raciones a 6€ de un montón de cosillas. De las que me llenaron el estómago con mayor satisfacción, los dados de Cazón en adobo, los boquerones de la foto, las alitas de pollo (un montón) o las lágrimas de faisán (fingers de pollo).

Los jueves hacen 2×1 en las raciones con lo que salen a 3€ y se pueden mezclar.

Por 0.50€ tienen unas bolsitas de piquitos de pan tostado riquísimos.

El local tiene pinta de freiduría del sur, un poco ruidoso y un tanto frío para lo que estamos acostumbrados. Relativamente grande para lo que son los bares en lo viejo. La manera de pedir es tipo local de comida rápida (o de freiduría) y cuando hay mucha gente como este jueves es bastante caótica, aparte de que el sistema obliga a hacer dos colas donde impera la ley del más fuerte, con lo que doble espera.

En resumen, yo no iría por el local, pero lo que ofrecen me parece de lo más interesante, así que me van a tener abonado un tiempo, intuyo que hasta que me canse del cazón en adobo o de la cerveza, lo que más tarde ocurra.

Molino de San Andrés en Villava. La terraza de la tranquilidad

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En una de mis escasas escapadas ciclistas por el paseo del Arga (intento hacer el mínimo deporte posible ya que me quita tiempo para tomar cervezas), descubrí una pequeña terraza oculta a cualquiera que no esté circulando por ese paseo.

Después de buscar un poco de información, averigüé que se trata de un molino rehabilitado para exhibir toda su alta tecnología en labores de prensado del trigo, realizar exposiciones y sobre todo poder tomar cervecitas en una maravillosa e increiblemente tranquila terracita al borde del río. Tiene un pequeño bar de temporada que abre de junio a septiembre, donde ofrecen pintxos, bebida y helados para poder disfrutarlos al sol y el remanso de paz que se siente, en ese pequeño oasis de terraza extraida de manera quirúrjica del barullo que rodea al molino.

Se encuentra justo a la salida de Villava hacia Huarte, nada más pasar el río a mano derecha y el bar tiene horario de junio a septiembre, los martes a jueves de 18 a 21 horas, los viernes de 18 a 22 horas, los sábados de 11 a 24 horas y los domingos de 11 a 22 horas. Por lo menos ese es el horario que pubilicitaban en Diario de Navarra la temporada pasada.

Los fines de semana tienen alquiler de bicis gratuito, taller de autorreparación asistida para bicis y taller de pan para los renacuajos, entre otra cosas. Os dejo el enlace a la web de la Mancomunidad con toda la información al respecto.

Creo que lo voy a catalogar dentro del top 3 de descubrimientos del año. A todo esto, que se me olvida lo importante, cañón de cerveza en la terraza a 2€.

Edito la entrada para introducir algún que otro comentario de los amigos… Al estar cerca de la papelera de Villava tiene días en los que el ambientillo tiene cierto tufo a papelera, es decir huele que apesta. Elegid bien el día que queréis ir a visitarlo y si veis que huele demasiado mal, huid.

La caña interesante en Mendebaldea

No suelo ser muy partidario de tomarme las cervezas en las panaderías, como tampoco lo soy de comprar el pan en los bares, pero Mendebaldea se me antoja un barrio muy dificil para cervecear además de caro, no tiene casi oferta y casi prefiero olvidarme de la calidad, que si no me deprimo.

Después de deambular por varios sitios, hemos acabado cayendo en la panadería Ogi Berri, inaugurada hace unos meses justo en la parte peatonal de la trasera del Carrefour, la calle Benjamín de Tudela.

Para empezar me parece un verdadero detallazo de los que no he visto en ningún sitio, el que pongan vasitos y una jarra de agua con hielo en la barra para que la chiquillería no se deshidrate, así que de tanto en tanto, aparece algún dromedario sediento para repostar antes de volver a hacer travesuras. Es un detalle que me puede dar una idea de la mentalidad de los dueños.

Por lo demás aparte de la zona de panadería, tiene otra zona de bar y una pequeña terraza donde sacan unas fantásticas cervezas en vaso de tercio (creo) por el más que módico precio en esta ciudad de 1,60€ o Bisolanes y Cocacolas de las enormes (35 cl) por 2€. Además te dan un platito de patatas para que te entre más sed. Desde luego que para esa zona, me parece que es una oferta atractiva, a mi y al resto de vecinos intuyo, porque suele tener ambientillo. Los pintxos tienen precio más normal, 1,60€

A la vuelta de la esquina me ha parecido ver otra panadería en la que anuncian botellines de Heineken a 1€ (imagino que serán quintos) y caña+pintxo por 2,60€ , me lo apunto para comprobarlo otro día aunque la suelo ver más vacía.

Edito el post el 5 de junio de 2012 para actualizar, han bajado el tamaño de las cañas a 25cl y ya no sacan patatas para picar ni el agüita para los niños en la barra. Aún así, sigue treniendo una terraza agradable. Es que Pamplona tiene estas cosas.

La buena vida, Cubos de cerveza a 6€

Para todos los que nos movemos en coche por la periferia de la ciudad, resulta interesante tener localizados esos bares en los que resulta fácil aparcar y ofrecen cosas interesantes, para esos días en los que nos apetece no meternos a todo el fregao del centro.

El otro día, en Nuevo Artica, en la única plaza que tienen con bares (y columpios, aunque en ese momento no me llamaron la atención) tope con una promoción en “La buena vida” que se me antojó interesante. Un cubo con 6 botellines de Amstel de 20cl (aunque en la promo ponen 25) por 6 euros. También los días de partido de Osasuna dan cañas a 1€, aunque creo que de esos ya no va a haber durante un tiempo.

De estas promociones he encontrado varias, pero casi todas en bares de estudiantes que me hacían sentir un poco abuelo o no eran tan interesantes como ésta. En este caso es un bar al lado de una zona de juegos infantil, donde a determinadas horas se llena de mamases y papases jugando en los columpios, así que en un ataque de abuso de poder, podemos intentar colarnos para subir al castillo para bajar las cervecitas.

El bar suele estar animadillo y tiene terraza, cosa de agradecer en verano. Por la noche dan un picoteo que parece interesante y los fines de semana se suele poner hasta la bandera para cenar (me imagino que es lo que tiene que sólo haya dos bares en todo un barrio). Yo aviso porque cada vez que he intentado ir a cenar no había hueco y por eso del picoteo sólo hablo habiendo visto la carta y la cantidad de gente que para ahí.

Bar Kaixo Caña o Vino y Tapa por 2€

BAR KAIXO, en la calle San Gregorio de Pamplona, ofrece todos los dìas de la semana: CAÑA o VINO + TAPA por 2€. La caña es un vaso de tercio, el vino en copita de tamaño modesto y la tapa es una tira de pan con un montón de opciones para montarle encima, ni grande ni pequeña. En conjunto, forman una opción muy interesante especialmente para cervecear. Ésto es el juevintxo en versión 7.0

La mar Salada CAÑA o VINO y PULGA por sólo 1.50€

LA MAR SALADA ofrece todos los dìas de la semana: CAÑA o VINO+ PULGA por 1.50€. La caña es tamaño zurito pero servida de una manera impecable, , nada que envidiar a las madrileñas, el vino una copa bastante maja de crianza Navarro y la pulga un bocadillito muy honroso a elegir de los diferentes que tienen en la barra. Una muy buena opción para quedar con los amigos en un ambiente relajado en pleno centro de Pamplona.

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